En el norte peninsular durante el mes de Febrero, llega un ave de singular plumaje y colorido: la Abubilla.

 AVE La llegada de la Abubilla

Con su cresta y cabeza anaranjada y el cuerpo listado en blanco y negro, despliega su plumero craneal. Y cuando algo atrae su curiosidad, se inmoviliza para investigar con atención.

Generalmente, construye sus nidos en los huecos de los árboles, muros y ruinas, aunque no los suele revestir, sólo los hace con tallos y estiércol.

Estas aves no gozan de buena fama, ya que debido a su mal olor, es considerada de mal agüero.

Pero realizan una labor importante en el control de insectos, de los que se nutren principalmente en el bosque.

 
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FOTO: Nature Photo-CZ