Si el gato ha cambiado sus hábitos alimentarios y no encontramos nada que lo justifique, puede haber un problema.

Hay que vigilar estos síntomas:
- El gato nos sigue a todas horas, maullando para pedir comida. Quiere comer a horas poco habituales.
- Aunque sea melindroso, se come cualquier comida para gatos.
- Se come el plato de una sentada, cuando antes comía poco y con frecuencia.
- Roba comida de la encimera de la cocina, aunque estaba bien educado y antes no lo hacía.
- Nos pide cuando estamos comiendo y se pone muy pesado hasta que le damos algo.
- Va a las casas cercanas pidiendo comida: hay que preguntar a los vecinos.
- Un aumento de apetito puede ser el timbre de una diabetes. La enfermedad se puede controlar habitualmente con una inyección diaria de insulina.







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