Un estudio publicado en la revista Psychological Science constata que la semejanza física y de personalidad entre amo y mascota no es fruto de la casualidad. Si bien es cierto que pertenecemos a 2 especies animales completamente diferentes, no es menos cierto que muchas veces el carácter de nuestros amigos no dista mucho del nuestro.

Nos parecemos a nuestras mascotas

Con el tiempo ambos: amo y mascota, solemos reaccionar de forma similar ante muchas situaciones. Más extraño aún es el parecido físico. Un reciente estudio, publicado en la revista ‘Psychological Science’ de la Sociedad Psicológica estadounidense corrobora este parecido, con lo que este mito adquiere entidad científica.

La investigación fue dirigida por el psicólogo Nicholas Christenfeld, que fotografió a 45 razas de perros y a sus respectivos amos. Los resultados mostraron que las personas que buscan perro eligen al que se les parezca como mascota. Tomadas estas fotografías un grupo de jueces debió seleccionar a los animales, analizar sus características físicas y de personalidad y seleccionar a quienes creyeran que eran sus amos. El estudio se centró en razas puras, para afinar en las características definidas de cada animal, evitando cruces.

El resultado de estas investigaciones y otras, prueban el parecido también es de carácter. Esto se debe a que cuando elegimos a un amigo, siempre o casi siempre lo buscamos por determinadas características de su raza o de su carácter. Por otro lado, el primer contacto con el cachorro también ejerce un gran influjo en nuestra decisión. Si somos personas activas, es raro que elijamos una mascota sedentaria. Al igual que si somos personas tranquilas nuestro cachorro responderá a ese carácter.

Esta regla no es absoluta y tiene sus excepciones, en especial cuando eligen las mujeres. Ellas optan, según el estudio, por los ejemplares más tiernos, aunque sin dejar de ser importante un animal que les de seguridad. Pese a todo, en gustos no hay nada escrito. Y en la decisión ellos tienen mucho que decir. Aunque no nos conozcan, gran parte de su vida la dedican a estudiarnos, con lo que llenan a almacenar gran parte de nuestros gestos y movimientos.  Saben cómo actuar con cada miembro de la familia para obtener lo que buscan en ese determinado momento.

Si bien, muchas veces los humanos buscamos en nuestros amigos o parejas personas que contrapesen nuestra personalidad y carácter, en el caso de la elección de nuestra mascota no es así, por algo será… ¿No les parece?

 

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FUENTE y FOTO: La Opinión de Málaga