El caballo y el perro no sólo son buenos amigos sino que se complementan en tareas como la cacería.

No es raro ver ejemplares caninos en centro de hípica, ya que aparte de que ambos suelen ser los compañeros ideales de los aficionados a la vida e el campo, los perros mantienen a raya a ciertos roedores y otros pequeños animales que pueden perturbar la sosegada vida del caballo.
Además cuando el perro ve por primera vez a un alazán, corcel o potro, se sienten fascinados e intentan meterse entre las patas del caballo, el cual ya se encarga de hacerle entender que está pisando terreno peligroso.







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