Veloz, inteligente, bello, con músculos bien pronunciados y mirada expresiva. Armonioso y sobre todo noble, el caballo árabe, es una raza que ha traspasado los muros de su lugar originario, convirtiéndose en el prototipo puro y admirado mundialmente.

CAB Arabe negro

Según estudios históricos se supone que ésta es la raza equina pura más antigua del mundo.

Un mito, muy representativo de la cultura árabe, dice que Alá creó el desierto, el viento del sur y el caballo, dándole la facultad de volar sin alas.

La velocidad, sin dudas, es una de las tantas cualidades de este antiquísimo ejemplar y se lo identifica también por su mirada, expresivamente tierna, por su y carácter manso.

Por su origen se evidencia la gran resistencia y vitalidad que tiene para realizar extenuantes viajes a través del desierto y haber sido muy importante en las guerras entre tribus. Claro que para potenciarlo, los criadores árabes lo han hecho selectivamente y con grandes esfuerzos por mantener la distinguida estirpe.

Su tradición y presencia en batallas lo ha hecho llegar a Europa durante las invasiones moras a la península. Occidente lo descubrió y adquirió además rango de “nobleza” ya que se extendió a la aristocracia y su montura empezó a ser considerada especialmente para príncipes.

Más aun después de las batallas napoleónicas la superioridad de éste caballo quedó demostrada y la demanda europea comenzó a aumentar notablemente.

Luego se han ido cruzando con los autóctonos europeos y así se originó el apreciado “caballo andaluz” y el “pura sangre inglés” ,entre los más destacados de sangre bereber.

Pese a las excelentes cruzas y a las pluralidades que devinieron del caballo árabe, hoy existe un alarmante peligro de extinción de esta “raza madre” por excelencia.

Con su fisonomía elegante, su cola -de crines largas y sedosas- siempre en alto, ojos distanciados y orejas pequeñas en relación a su cuerpo es reconocido, respetado y admirado dentro y fuera de la península arábiga que lo vio nacer.
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FUENTE: Portal Mundos

FOTO: Taringa