Este blog nace con un recuerdo de mi vida muy especial para mí. Este recuerdo lo llevo conmigo casi toda mi vida, por no decir toda. Comenzó hace muchos años, más de los que me gusta reconocer y creo que es por esto que siento una gran compasión por los animales, más aun por los perros.

Les tendré que contar que cuando yo era muy pequeña, realmente muy pequeña, ya existía en mi una pasión loca por las mascotas. Un día cuando tendría aproximadamente unos 5 años, desperté muy temprano por la mañana, fui a la cama de mis papás y les dije que era necesario tener una conversación de adultos entre los tres.

Mi papá entre dormido y despierto me dijo: “¿Y qué es eso tan urgente que tenemos que conversar para que me despiertes tan temprano?”. Mi mamá simplemente me miro como pensado, ¿y ahora, qué se le ocurrió a esta niña? Bueno, los aborde rápidamente y sin más les solté a boca de jarro: Soy una niña grande y requiero de una mascota.

Ambos soltaron una carcajada que hasta el día de hoy resuena en mi cabeza. Mi mamá se levanto y dijo: “Claro, hoy mismo solucionamos ese asunto”. Yo muy feliz me fue corriendo a vestirme para salir a comprar mi tan ansiado perrito, el cual, seria muy grande, casi del tamaño de un caballo para montarlo, pero además tenía que ser mullidito como un oso para poder dormirme encima.

Bueno para no hacerles tan largo el relato les contaré que mi perrito enorme como un caballo y todo eso, se convirtió mágicamente en un par de pececitos. Entenderán mi desilusión. Solo podía verlos por detrás de un tonto vidrio dar vueltas en su pecera. Era injusto, yo quería algo grande y ruidoso y me dieron algo chiquito y aburrido.

Así pasaron los días, semanas, meses y hasta años. También pasaron así los pececitos de colores, pues en mi afán de verlos grandes, los sobrealimentaba y morían rápidamente. Hasta que un buen día mi mama se canso de todo y al morir el último pececito guardó la pecera. Y ahí comenzó nuevamente mi deseo de una mascota, claro que esta vez la idea ya estaba mas definida en mi concepto de mascota.

Cuando cumplí los 9, una noche hice una cita con un hombre, si era un hombre que para mí, traía la felicidad a mi vida, me entregaría lo más preciado, mi perro. Así que un par de llantos, dos grititos y un berrinche, de los que aun me salen bien, logré que mi papa deje el dinero para mi tan ansiada mascota.

Ese día conocí a Wendy, mi primer perro, claro que como se darán cuenta, por vejez ella ya no esta conmigo, pero hasta el día de hoy sigo teniendo una mascota en mi vida. Bueno hay que ser sincero en esta vida, tengo 5, mis tres perras y mis dos gatas.

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